Suricatos en el metro

"¿Se supone que me debo identificar con ese idiota complaciente y su pala?, ¡este muñeco de nieve no dice nada acerca de la condición humana!, ¿es todo lo que tienen que decir sobre la vida suburbana contemporánea?"

Soy un gran fan de xkcd, y generalmente sus viñetas suelen ser humorísticas, pero en esta ocasión la reflexión que ofrece no es moco de pavo.




Traducción: Mira a esa gente, autómatas de ojos vidriosos viviendo el día a día, ¡sin detenerse nunca a mirar a su alrededor y pensar!. Soy el único hombre consciente en un mundo de borregos.

Cuánta razón. Quien crea ser de algún tipo de élite intelectual superior está muy equivocado. Es cierto que hay personas con mayor o menor nivel cultural, pero en la base todos somos iguales y nos hacemos las mismas preguntas. Si alguien parece diferente lo más probable es que sólo difiera del resto en el nivel de humildad y le haga falta una buena taza. En el fondo todos queremos escapar de la masa, pero es imposible.


Me encanta ver los documentales del Canal Historia, Odisea y Discovery Channel en los que se habla sobre lo que llaman el "transhumano", el siguiente paso en la escala evolutiva del Homo Sapiens.

Generalmente lo suelen plantear como una especie de
cyborg que ha sustituído casi todas las partes orgánicas de su cuerpo por otras mecánicas más eficientes, que domina la ingeniería genética y que, a posteriori, migrará su conciencia a un ordenador para vivir eternamente dentro de una realidad virtual.

Normalmente nuestras predicciones del futuro suelen equivocarse, y es que prever cómo se va a comportar una civilización globalizada en su totalidad es muy difícil. El concepto general que se tiene de lo que es práctico o bello cambia constantemente con la cultura, y la tecnología se adapta a las necesidades de la cultura, más aún teniendo en cuenta las nuevas estrategias de marketing que vimos en un post anterior en el que se decía que los anunciantes no dicen "yo sé lo que necesitas", sino que se le otorga al cliente esa sensación de "mundo libre" en el que puede elegir el diseño de sus deportivas.

Lo que quiero decir es que no pretendo hacer especulaciones sobre la tecnología, pero sí quiero exponer algunos cambios biológicos que creo que se experimentarán a corto plazo, tan corto como lo permita hablar en "tiempo evolutivo".

Hay que tener cuidado al pensar en evolución y tratar de ser tan poco finalistas como sea posible. No por querer tener alas para volar como los pájaros, nos van a salir alas. La evolución es un proceso que surge de manera natural - es normal que ocurra así - y no tiene nada que ver con nuestros pensamientos o nuestros deseos. Es, al fin y al cabo, la supervivencia del código genético más apto para la reproducción.

Por ejemplo, una enfermedad genética que haga que los recién nacidos mueran está condenada a desaparecer, puesto que estos recién nacidos no llegarán a la edad reproductiva y por tanto no transmitirán los genes responsables del mal. Otras, como puede ser la enfermedad del hombre elefante, según los cánones actuales, también está condenada a desaparecer, porque las hembras humanas no suelen considerar a los hombres con la cara desfigurada especímenes válidos para la reproducción, y por tanto las probabilidades de que el código genético con la enfermedad de neurofibromatosis pase a la siguiente generación es muy pequeño.

Por otra parte con algunas enfermedades sucede justamente lo contrario, y aquí es donde entra la tecnología. La miopía, por ejemplo, tiene un factor de predisposición genética a padecerla. Cuando vivíamos en las cavernas, es posible que la miopía supusiera un problema para los primeros homínidos en la medida en que incrementaba la probabilidad de que un cazador muriera devorado por un animal, o simplemente se quedara sin comer, y finalmente muriera antes de llegar a la edad fértil sin haber transmitido sus genes. Seguramente la disminución en los casos de miopía iba a ser algo más lenta que la del hombre elefante. A día de hoy, en cambio, la miopía no supone, ni mucho menos, un riesgo para la vida - o al menos lo supone en una proporción minúscula -, e incluso si hace algunos años pudiera haberse considerado menos atractivo sexualemente a un individuo con gafas, hoy en día existen las lentillas, que eliminan por completo ese factor, y apostaría por que en el futuro con un haz de láser en unos pocos segundos se podrán curar este tipo de defectos como intervención rutinaria.

En conclusión, de no desarrollarse la ingeniería genética parece bastante probable que dentro de unos cientos de años todo el mundo sea miope. Pero esto no debe preocuparnos, porque por suerte la evolución y la tecnología trabajan juntas: si un tipo de enfermedad genética persiste, probablemente sea porque existe una tecnología capaz de aplacar los síntomas de dicha enfermedad hasta el punto de que el enfermo puede encontrarse dentro del conjunto de especímenes aptos para la reproducción. En caso contrario, si no existe una tecnología para evitar esta enfermedad, tranquilos, porque lo menos probable es que se convierta en una "pandemia" a través de la selección natural.

Eso sí, si algún día se empieza a apoyar como es debido la investigación genética sin intervención de supersticiones antiguas y se logra implantar un sistema rutinario que permita la selección genética de embriones - e incluso la modificación un poco más allá en el tiempo -, entonces nos podremos olvidar de todas estas cuestiones. En el fondo no se trata de nada raro, es la selección natural operando más rápidamente de lo habitual.

Como no-físico que soy no estoy muy seguro de si debería aventurarme a tratar estas cuestiones, y seguramente cometa algunos fallos de razonamiento, pero como jugar es gratis, voy a tomarme unos minutos para ello.

Soy un lector asiduo de artículos de divulgación científica, y si bien tengo claro que este tipo de lecturas no han de tomarse del todo en serio - puesto que de hacerlo podríamos llegar a multitud de contradicciones - aún así no puedo evitar pensar sobre lo que leo.

Un tema que me gusta es el de los viajes en el tiempo. Películas como La máquina del tiempo o Primer me han hecho pasar buenos ratos. Sin embargo, en estas películas como en todas las que he visto re
lacionadas con el tema, se tratan las paradojas temporales de forma "poco seria". En la primera de ellas el protagonista vuelve una y otra vez al pasado intentando salvar a su prometida de la muerte. La chica muere varias veces y de distintas maneras. La idea fundamental que parece querer transmitir la película es eso de "no se puede cambiar el pasado", pero ella misma se contradice, porque si la primera vez muere de un disparo y en otra ocasión atropellada por un carro, el pasado sí que ha cambiado. Entonces, lo que realmente quiere decir es "no se puede evitar una muerte", y en esto se pierde todo razonamiento serio que pretendiera desarrollarse, porque en términos de cambiar el futuro cambiando el pasado, una muerte no es distinta a pisar una brizna de hierba diferente - véase efecto mariposa -, por tanto se sitúa la muerte como un acontecimiento especial y se sugiere un destino planeado por un ser superior, y esto sí que no es serio.

Ahora bien, con lo que sí estoy de acuerdo es con la idea de que no se puede cambiar el pasado. De hecho, pienso que la razón de que no se pueda cambiar el pasado es que no es posible viajar a él, y la mejor prueba de ello son las paradojas, como la famosa para
doja de la abuela.

Supongamos que vamos a un manicomio y tomamos una cierta cantidad de psicópatas que van a viajar en el tiempo. Entenderemos que entre ellos existirá alguno que desee matar a su abuela. A Francisco, uno de esos psicópatas que quiere matar a su abuela, lo enviamos 70 años atrás, cuando sus padres aún no habían nacido y su abuela era una jovencita. En el momento en el que Francisco tiene la oportunidad, mata a su abuela, y aquí llegamos a una contradicción, porque en ese caso Francisco no habría nacido y por lo tanto no habría viajado en el tiempo, que contradice la hipótesis "Francisco viaja atrás en el tiempo", y como p ^ ¬p es una contradicción,
o bien no se puede viajar en el tiempo, o bien no existe nadie en el mundo que pudiera matar a su abuela, pero no creo que éste último sea el caso.

Aún así, esto de matar a la abuela intencionadamente no es la única posibilidad de contradicción, porque bien podría Francisco haberse arrepentido y, sin embargo, haber pisado sin querer un nido de termitas que se hubieran mudado a las columnas de la vieja casa de madera de su abuela y ésta hubiera muerto en el derrumbamiento del edificio.

Es más, no es necesario que la pobre abuela muera, porque si suponemos que la realidad en el año 2009 del que parte Francisco es de determinada manera, con tantos átomos de oxígeno y tantos de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, y todas las briznas de hierba colocadas en una posición concreta, y llamamos a esta afirmación p - "el mundo en 2009 es así" := p -, cuando Francisco viaja al pasado y respira algo de aire, consume un poco de oxígeno y libera un poco de dióxido de carbono, y además pisa el césped, lo que lleva a que en el año 2009 el mundo sea ligeramente - o no tan ligeramente - distinto, es decir, volvemos a tener p ^ ¬p.

En caso de que el razonamiento sea correcto, la única posibilidad de viajar en el tiempo es no alterar el pasado, de manera que una solución es, por ejemplo, la de viajar a universos paralelos con líneas temporales distintas, pero esto son ya temas de física más serios en los que no voy a entrar.

Si el desarrollo está plagado de falacias, al menos habremos pasado un rato entretenido. En cualquier caso me quedo con la observación que hace Stephen Hawking sobre su Conjetura de protección de la cronología:
Parece existir una Agencia de Protección de la Cronología que impide la aparición de curvas temporales cerradas y que de ese modo hace seguro el universo para los historiadores.

Hará cosa de un mes o así vi un vídeo en Youtube en el que Ícaro Moyano, director de comunicación de Tuenti, daba una charla en un encuentro en el que se habló de marketing y redes sociales (aquí). No se puede decir que me escandalizara al escuchar las estrategias publicitarias que se comentaban, pero saltando en los vídeos relacionados llegué a dos conferencias de marketing en general, y una de ellas sí que me escandalizó un poco.

Se trata de una charla de Javier Rovira, un profesor de la ESIC Business School en el Movilforum de Telefónica de este año (podéis verlo aquí). El vídeo es interesante porque ayuda a tomar conciencia de cómo pueden intentar seducirnos las empresas y de ese modo estar preparados, pero llega un momento en el vídeo en el que hace un comentario que asusta. Dice - transcribo -

"el hecho de que el consumo caiga no quiere decir que la tarta haya desaparecido, es muy importante que entendamos esto: sigue habiendo tarta, pero es más pequeña, y por esa tarta es por la que hay que saber pelear en este momento." (5:40).


Efectivamente. Eso es lo que somos, una maldita tarta. Es posible que ya lo tuviéramos en mente, pero al menos yo nunca lo había escuchado de forma tan explícita. Qué deprimente.

En fin, que cada cual saque sus conclusiones y lo lleve como buenamente pueda.